Características fundamentales de un contrato de seguro


En un contrato de seguro una de las partes (el asegurador ) asume las obligaciones de pagar determinadas cantidades o prestar servicios a la otra parte (tomador del seguro , asegurado o beneficiario) en el caso de que ocurran los hechos previstos en la póliza (el siniestro) mediante la percepción de un precio denominado prima.

La protección que ofrece un contrato de seguro puede ser la de indemnizar un daño producido al asegurado para el caso de los seguros de daños y patrimoniales. O bien, la de satisfacer un capital o una renta para el caso de los seguros personales.

En cuanto a los seguros de asistencia sanitaria o la prestación de defensa jurídica, el contrato de seguro ofrece prestaciones.

Las características fundamentales del contrato de seguro son 7 que quedan definidas de la siguiente forma:

  • De buena fe:  Porque ambas partes deberán cumplirlo e interpretarlo con acuerdo a la buena fe.
  • Oneroso: Existe un deber de orden económico para cada uno de los que intervienen (la prima debe pagarse, la indemnización,…).
  • Aleatorio: Para que se produzca el hecho previsto en el contrato las causas deben ser fortuitas y ajenas a la voluntad de los contratantes. Ante la conclusión del contrato, ambas partes asumen un riesgo.
  • Bilateral: El contrato tiene su origen a partir de dos voluntades distintas, generando obligaciones para ambos.
  • De adhesión: El asegurado se adhiere o acepta las condiciones del contrato que han sido previamente fijadas de forma unilateral por parte del asegurador.
  • Consensual: Porque se perfecciona por el mero consentimiento y su formalización debe ser escrita para que consten como prueba.
  • Único:  Su existencia es única en el tiempo como contrato.

Definido el contrato de seguro, las partes que intervienen estarán comprometidas, pues el tomador por su parte debe confiar que gracias al pago de la prima, si se produce el siniestro que se ha previsto en el contrato,  el asegurador cumplirá con el compromiso de pago o de prestación del servicio. En cambio, el asegurador tiene que confiar en que la descripción del riesgo que le hace el tomador es correcta, ya que sobre esta descripción decide asegurarlo o no, y en caso afirmativo establece la prima correspondiente a su cobertura.

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