Clasificación de los Seguros de Vida


Las modalidades de los seguros de vida son muy extensas y cada compañía puede establecer un producto nuevo y diferente en función de las necesidades individuales de sus clientes o lo que el mercado exija en un período determinado de tiempo. De todas formas, lo más estándar es encontrarse con la siguiente clasificación de seguros (solamente de vida):

  • Seguro para caso de muerte o de riesgo: a cambio de la prima el asegurado se obliga a pagar a los beneficiarios el capital contratado a la muerte del asegurado.
  • Seguro para vida entera: a cambio de la prima el asegurador se obliga a pagar al beneficiario el capital contratado si el asegurado vive al finalizar el contrato.
  • Seguro para caso de vida o ahorro: la prestación se recibe de una sola vez y se subdividen en dos modalidades: con reembolso de primas o sin reembolso de primas.
  • Seguro de renta: la prestación se recibe mediante pagos periódicos que puede ser diferida o inmediata (para este caso, es obligatorio que la prima sea única).

Ahora bien, existen múltiples combinaciones a partir de estos cuatro ya que según el pago de la prima, el seguro puede ser de prima única o prima periódica. Lo mismo ocurre con la duración del contrato (seguros vitalicios o seguros temporales), según los beneficios que quiera obtener el tomador (con o sin participación) o, la más conocida hoy día por la modalidad de aseguramiento: seguros individuales o seguros colectivos.

Cabe destacar, que esta primera clasificación no es más que la base para la distribución comercial de muchos otros productos, en los que podemos encontrar:

  • Seguros Mixtos: Es uno de los más empleados ya que resulta de la combinación de un seguro temporal para caso de muerte junto con un seguro de capital diferido para caso de vida. Se entiende que el capital asegurado se pagará cuando se cumpla el plazo convenido, o bien, se percibe cuando fallece el asegurado si esto ocurre antes de dicho plazo. Las primas se dejarán de pagar en ambos casos. Dentro de este tipo de seguros encontramos también los seguros a término fijo (el capital se percibe cuando finaliza el contrato, muera o no el asegurado), o el seguro dotal que establece la percepción de un capital al término de un plazo convenido (es un seguro hecho para menores o hijos que serán beneficiarios, lo más parecido a una cuenta ahorro pero con cobertura y garantía).
  • PIAS (Plan Individual de Ahorro Sistemático): Deben cumplir unos requisitos previos, aunque constituye un seguro de vida cuyo ahorro sirve para establecer en un futuro una renta vitalicia con ventajas fiscales. La persona en el momento de percibir la renta tributará por IRPF en la base del ahorro, pero la plusvalías no estarán incluidas en la base de tributación. ¿Qué quiere decir esto? Por ejemplo, si el tomador-asegurado-beneficiario aporta 6000 euros anuales al PIAS durante la 10 años y el resultado final de la renta son 68000 EUR, entonces no tributará por los 8000 obtenidos como plusvalías, sino solamente por los 60000 EUR aportados durante estos años. En cuanto a los requisitos, la aportación máxima anual es de 8000 EUR, siendo el límite máximo de aportación al plan de 240.000 EUR.
  • PPA (Plan de Previsión Asegurado): Es un contrato de seguro pero con la misma fiscalidad y contingencias que los Planes de Pensiones. Al igual que el PIAS, tomador, asegurado y beneficiario serán las mismas personas, pero las limitaciones en las aportaciones se ajustarán al del Plan de Pensiones y no al del PIAS. La ventaja que tienen es que son movilizables de PPA a PPA o de PPA a Planes de Pensiones, sin tener que tributar durante dicho proceso.

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