Conocer el Contenido y Continente en un Seguro de Hogar


En la práctica, el seguro del hogar no deja de ser un contrato de multirriesgos que exige como mínimo la obligación de contratar uno o dos riesgos principales, entre los que se incluye sobretodo el riesgo de incendio como base y eje central de la cobertura. A partir de aquí, todas las garantías posteriores son opcionales y, en teoría, el asegurado tiene la capacidad de elegir aquellas que más se ajusten a sus necesidades particulares.

Se hace evidente que esto no suele ser así puesto que cada compañía de seguros elabora su producto para el hogar en base a una política interna que puede generar contratos basados en pólizas denominadas paquete, o bien, pólizas flexibles que pueden permitir algún cambio en la cobertura o excluir ciertas garantías que no interesan, aunque al final se sacrifica la flexibilidad por una buena gestión, algo más estándar, y en definitiva, seguros que permiten primas más baratas.

¿Qué es un seguro multirriesgo de la vivienda particular?

El seguro multirriesgo del hogar permite aglutinar varios contratos de riesgos distintos en una sola póliza con el objetivo de cubrir aquellos riesgos que pueden ocasionar daños y perjuicios en una vivienda, y quedando una serie de garantías opcionales para extender la coberturas a los bienes que en ésta se encuentran ubicados. El éxito de este tipo de seguro permite que su comercialización se extienda a otros entornos como pueden ser la comunidades, comercio y pequeñas empresas e incluso industrias.

A pesar de que los precios son muy dispares entre aseguradoras, existe un denominador común para todas ellas y es la fijación de las primas. Para ello, el asegurado en la solicitud o propuesta deberá proporcionar una información básica:

  • Ubicación del riesgo (ciudad, pueblo, vivienda apartada,…)
  • Medidas de prevención (puertas blindadas, rejas, alarmas,…)
  • Capital que se desea asegurar para el CONTINENTE
  • Capital que se desea asegurar para el CONTENIDO
  • Elección de las garantías opcionales (robo, daños por agua, responsabilidad civil, daños estéticos, protección jurídica, asistencia en hogar,…)

¿Qué es el continente y qué se incluye en el mismo?

El CONTINENTE lo constituye la propia edificación (o una obra de reforma). La definición más clásica de este concepto es que el continente hace referencia a todas aquellas estructuras, techos, suelos, cubiertas, cimientos, paredes, puertas y ventanas del hogar. También forman parte del continente el lavabo, instalaciones eléctricas o de agua, elementos de climatización fijos como el aire acondicionado y cualquier otro elemento que permanezca fijo en la vivienda como pueden ser el papel de la pared, pintura o madera. Hay que tener muy en cuenta el condicionado de las pólizas ya que puede variar entre compañías e incluir elementos del contenido en el continente y al revés.

Hay que fijarse muy bien o preguntar al mediador sobre dos aspectos claves muy importantes y que suelen dar problemas con frecuencia:

  • ¿Está incluido el parquet en el continente?
  • ¿Están incluidos los muebles de la cocina en el continente?

Para una mejor comprensión por parte del usuario aunque no es del todo cierta, el precio de la vivienda es lo sirve de base y referencia para elaborar la suma asegurada del CONTINENTE.

¿Qué es el contenido y qué se incluye en el mismo?

El CONTENIDO lo constituye el mobiliario, los bienes y las mercancías. En el seguro del hogar, el contenido incluye todos aquellos muebles y utensilios domésticos que se encuentran dentro de la vivienda (ajuar doméstico). Además, quedan incluidos los objetos codiciables hasta un límite que puede ser cualitativo o cuantitativo, o ambos. Algunos ejemplos de objetos codiciables pueden ser electrodomésticos y aparatos eléctricos, ordenadores, teléfonos, tablets y videoconsolas, así como otros objetos no tecnológicos como pueden ser relojes, joyas y dinero en metálico, entre otros.

En resumen, el contenido engloba el valor económico de todo lo que hay dentro de la vivienda salvo las exclusiones y lo que es considerado continente. Por este motivo, a la hora de valorar y establecer un capital no hay que dejarse guiar por lo que “opinen los demás” o lo “que diga la compañía”. Realmente, lo que hay que hacer es establecer una pequeño plan de seguro del hogar considerando:

  • Que si la vivienda es nueva, permite valores de contenido mucho más bajos ya que todavía faltan muchos objetos y muebles por incluir. Esto es algo normal los dos o tres primeros años.
  • Si la vivienda no es nueva, hay que establecer un valor económico acorde con lo que se tiene. Ni más, porque pagaremos más. Ni menos, porque si pasa algo, la existencia de infraseguro puede hacer que a la hora de indemnizarnos se nos aplique la Regla Proporcional y obtener una prestación inferior a la que habíamos previsto.
  • Si la vivienda no es nueva, podemos sugerir una cláusula de revalorización automática ya que esto evitará que cada año estemos calculando el valor del contenido para modificarlo al año siguiente. El valor económico de continente y contenido se multiplicarán por un índice que aumentará los capitales asegurados de forma automática.
  • Si la vivienda es de alquiler, hay que asegurar el contenido. Lo mejor es preguntar por las condiciones de la póliza del arrendatario y ver qué se incluye en el continente para poder descartar elementos y así ajustar la suma asegurada a la realidad.

Deja tu respuesta