El seguro de transporte de mercancías


Independientemente del seguro de vehículos terrestres, o cualquier seguro que ampare daños y responsabilidad de un vehículo, las mercancías que éste pueda transportar a su correspondiente destino son un mundo aparte.

Ante un siniestro, el seguro de transportes se encarga de dar cobertura al asegurado ante las pérdidas o quebrantos económicos que hayan sido consecuencia de los daños o pérdidas de mercancías durante su transporte. Por tanto, se trata de un contrato con un estricta normativa legal que van más allá de las imposiciones del asegurador. ¿Por qué? Porque en cada país o territorio existen leyes, reglas y convenios que se aplican para la actividad del transporte, y por tanto, se regulan de forma diferente.

En España, estos tipos de seguros están sometidos a Ley del Contrato de Seguro, al Código Civil, Código de Comercio, la Ley de Enjuiciamiento Civil, Ley de Ordenación de transporte terrestre, Ley de Navegación Aérea (transporte aéreo), el convenio CMR (para carretera) y el CIM (para ferrocarril).

Si se aplican además el resto de reglas internacionales, caben destacar las Reglas de York y Amberes (para el comercio marítimo, aunque no ratificadas en España), Reglas de Rotterdam, las de La Haya Visby, Reglas de Hamburgo y el Convenio de Varsovia, para transporte marítimo y aéreo respectivamente.

¿Quién asume la responsabilidad de las mercancías transportadas?

Sea cual sea el medio de transporte empleado para el transporte de mercancias, y sean éstas propias o de terceros, el viaje corre siempre a riesgo de su propietario. Esto es muy ambiguo ya que la mercancía, durante largos e incluso viajes nacionales, cambia de propietario en puntos intermedios.

Almácen logístico

De aquí que aparezca la figura del porteador. El porteador debe asumir de forma contractual la entrega de los bienes que le son confiados para su transporte.

Esta responsabilidad se extiende a que los bienes serán entregados en el lugar convenido y en el mismo estado que los recibió. Además, su responsabilidad va en función del volumen de la carga y no sobre el valor de la misma, en la mayor parte de los casos, lo que no quita que si no cumple su compromiso legal, entonces debe acreditar que no fue por su culpa.

Cuando un porteador no puede demostrar ni probar que el incumplimiento no fue por su culpa, entonces se considerará responsable. Y he aquí el problema de muchos transportistas del ámbito terrestre que trabajan como intermediarios para grandes empresas o incluso empresas de transporte y logística:

El porteador tiene que soportar la carga de prueba. Es decir, tiene el deber de demostrar que no fue culpable del incumplimiento del contrato respecto a las mercancías. Algunos piensan que es la empresa de transporte o logística la responsable, pero en muchas ocasiones, el rol de ésta es la de TRANSITARIO.

El transitario es quién organiza la operación de transporte pero no tiene por qué ser el transportista. El transitario puede emitir contratos de transporte y aquí la diferencia:

Los contratos de transporte puede hacerlos en nombre propio y en nombre de quién les representa, en este caso, el porteador o transportista (y aquí se está determinando quién asumirá la responsabilidad de la mercancía. ¡Mucho ojo transportistas, ya que no solamente el seguro de auto y el pago de un cuota de autónomos es suficiente para cubrirse las espaldas!).

¿Qué límites tiene el transportista o porteador terrestre ante un siniestro?

Generalmente, en los contratos de seguros de mercancías, se establece una responsabilidad limitada que se fija en una cantidad máxima de Kg de peso bruto dañado, extraviado o perdido. Tal y como se ha citado anteriormente, el valor de los bienes no es importante para establecer una responsabilidad. Otra cosa son las reclamaciones posteriores y los hechos que han conllevado a tal situación.

¿Pueden superarse los límites de responsabilidad del transportista?

Sí. Cuando existe dolo por parte del porteador la responsabilidad se establecerá en función del valor propio de los bienes más cualquier coste extra añadido (aduanas, CMR, peritos, gestiones,…). La persona o empresa reclamante deberá demostrar que ha sido el porteador quién ha actuado con dolo. La carga de prueba ahora es para la parte reclamante.

También, dejarán de aplicarse lo límites por kg y pasarán a determinarse en función del valor cuando el porteador cometa una neglicencia grave y que esté estipulada en la jurisprudencia española, o bien, la negligencia venga determinada en el convenio CMR (para el caso de transporte por carretera). Aquí también, para ambos casos, deberá ser el reclamante el que deba probar que la culpa fue del porteador o transportista.

¿Quién establece el valor de las mercancías?

Su propietario, sea el que sea en cada momento. El transportista solamente se limita a cumplir las condiciones del contrato de transporte y cumplir su obligación contractual ante daños o pérdidas. Así que el propietario asigna un valor de sus bienes cuando formaliza el contrato de seguro de transporte de mercancías.

Las mercancías, según reglas específicas o los INCOTERMS, van cambiando de manos durante el viaje. Aquí debemos diferenciar que el transportista posee un contrato para el mismo, y que el interés sobre los bienes, recae sobre el propietario. Es decir, quién asegura siempre es el propietario de las mismas. Durante el viaje, el propietario puede ser quién envía, o quién recibe la mercancía. No olvidemos que también exsiste un contrato de compra-venta.

Para el caso de los INCOTERMS, éstos son la clave del transporte puesto que:

  • Determinan si existe la obligación del vendedor de contratar un seguro por cuenta del tomador, puesto que especifica quién asume los riesgos en cada momento del operativo
  • Determina el interés sobre la mercancía en cada momento cuando ésta se transmite o cambio de manos (el INCOTERMS determina quién será el propiestario en caso momento).
  • Determina hasta dónde llegan los costes de cada uno de los roles que participan en la cadena de transporte (pensemos que esos costes se están sumando cuando se establece un capital en el seguro, cosa que puede suponernos un aumento en la prima del seguro).

Si te interesa saber más sobre estos conceptos, la consultora AFI de Madrid, publicó una Guía en PDF sobre los INCOTERMS en español, puedes ir a su enlace pulsando el botón:

Descargar PDF Guía Incoterms (fuente: afi.es)

¿Cómo valorar los bienes transportados?

Para valorar los bienes transportados deberá tener en cuenta muchos factores, y es algo que no es nada fácil. Por ejemplo, a medida que la mercancía avanza hacia su destino se van sumando costes como los arenceles, expedición de certificados, gastos por cámara frigorífica, embalajes extra, impuestos internacionales, seguros complementarios, etc…Todos estos costes deberán estar justificados cuando se estableza el capital a asegurar, puesto que la Ley es tajante con esto: el seguro nunca puede ser objeto de lucro.

En función de quién sea el propietario durante el viaje, cada uno de ellos debe asegurar los costes que le correspondan ya que una cosa es el valor de las mercancías y otra cosa es que, ante un siniestro, no tenga la cobertura suficiente para asumir dichos costes, y en consecuencia, deberá abonarlos de su propio bolsillo.

Para terminar, comentar que el seguro de transportes es quizás uno de los más complicados en el mercado y que necesitan unos análisis de riesgo muy exhaustivos ya que, en la mayoría de ocasiones, entran en juego otro tipo de seguros más allá de la Responsabilidad Civil, como es el seguro de cambio, el seguro de caución, seguros de pérdidas consecuenciales o incluso el seguro de crédito.

Este artículo está más enfocado hacia el ámbito terrestre (y carretera, no ferrocarril), pero cabe resaltar que cada vía, aérea o marítima, tiene sus peculiaridades y se aplican normas diferentes por lo que la complicación se hace más “grande”.

¿Existen exclusiones en un seguro de transporte terrestre?

Sí, tanto generales como aquellas que estipule el condicionado de la póliza. Dicho contrato está sujeto a la Ley del Contrato de Seguro 50/80 y suelen excluir:

  • Robo, hurto o desaparición (debe contratarse un seguro aparte para el propietario,o bien, reclamar responsabilidades ante el porteador)
  • Retrasos y demoras (se cubrirán mediante Responsabilidad Civil ante las reclamaciones de los compradores)
  • Insuficiencia de embalaje
  • Infidelidad de los empleados
  • Comercio ilícito
  • Infracciones y multas
  • Vicio propio
  • Contaminación radioactiva
  • Combustión espontánea (el indencio, el rayo y la explosión que no sea espontánea están garantizas)
  • Huelgas
  • Fenómenos naturales de carácter no extraordinario (el resto de fenómenos extraordiarios están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros)
  • Algunas mercancías especiales (animales vivos, objetos de arte, joyería, material radioactivo, inflamable o corrosivo, billetes de banco, productos perecederos,…).

La última exclusión puede solventarse mediante un pacto expreso y que aparezca en las cláusulas del contrato si el Asegurdor valora el riesgo y le da el visto bueno. Otras, en cambio, necesitan de seguros específicos para lo que son.

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