Objetivos del Seguro de Vida


Los seguros de personas son los que afectan a la existencia, integridad o salud del asegurado. El objetivo básico del seguro de vida es la protección del capital humano a lo largo de las diferentes etapas de la vida y frente a todos los riesgos inherentes a la misma.

Las situaciones de riesgo que más preocupan a las personas en relación con el bienestar de sus familias y la seguridad de los bienes que poseen son, por orden de importancia:

  1. El fallecimiento.
  2. Una larga enfermedad.
  3. El desempleo.
  4. La invalidez.
  5. El incendio.
  6. El robo.
  7. La jubilación.

Cada una de estas preocupaciones que representan un determinado riesgo está amparada en nuestra sociedad por unos sistemas de protección que comprenden:

  1. La contratación de seguros.
  2. La confianza en que no será necesario ningún sistema de protección.
  3. Ahorrar en bancos.
  4. Realizar inversiones en inmuebles, bolsa, fondos,…

En cuanto a los seguros, a diferencia de los que se encargan de los daños, hay que hacer referencia a los seguros de personas, pues no son los mismo. Mientras los primeros indemnizan por perjuicio sobre el objeto de cobertura, en los seguros de personas no se indemniza, sino que se satisface una prestación, ya sea en forma de capital, renta u otros servicios. ¿Por qué? Porque en los daños, como por ejemplo un hogar, existe una relación entre la magnitud del daño que ha producido un determinado siniestro y el interés prefijado con anterioridad, o sea, el valor económico que se le ha dado. En cambio, en las personas no existe este interés. La valoración de la salud o la integridad física es muy subjetiva y difiere de una persona a otra. No se pueden establecer criterios objetivos como sucede con un piso, un coche o una moto.

Cada persona tiene una situación familiar y económica distinta. No es lo mismo la muerte de una persona mayor que ya tiene hijos emancipados y cobraba una pensión, que otra persona que trabaja y deja hijos menores huérfanos. Se crea una necesidad distinta para las personas y, sobretodo a nivel económico. Otro ejemplo claro, es el impacto de la economía familiar ante una muerte o una invalidez. En el caso de muerte, los ingresos del difunto se dejan de cobrar. En el caso de invalidez, se deja de cobrar ingresos y a su vez se empiezan a generar gastos.

El seguro de vida cubre dos necesidades económicas fundamentales:

  • La protección frente a contingencias como el fallecimiento, la invalidez o la dependencia.
  • El ahorro como posible complemento a la jubilación o como instrumento de previsión para determinadas circunstancias predeterminadas (la educación de los hijos, la compra de una vivienda, etc.) o imprevistas (una enfermedad).

El seguro de vida tiene una serie de características que lo hacen idóneo para la cobertura de dichas necesidades:

  • Seguridad y solvencia: ambas están garantizadas por las entidades aseguradoras que comercializan este producto financiero.
  • Flexibilidad: el seguro de vida da respuesta a las diferentes necesidades de protección y ahorro de las familias, y es el único producto capaz de satisfacerlas sin necesidad de disponer de un patrimonio previo.
  • Constancia en el ahorro: este tipo de seguros ayudan a concienciar a las familias para que adquieran el hábito del ahorro y construyan una reserva de dinero adaptada a su capacidad.
  • Accesibilidad: la diversidad de los sistemas de comercialización y la amplitud de las redes de distribución facilitan el acceso a este producto a toda la población.

En este tipo de seguros no existe un daño valorable económicamente de forma precisa y concreta, sino una necesidad, cuyo alcance dependerá de las circunstancias personales, tanto objetivas como subjetivas, de la persona que la padece, como pueden ser su nivel de ingresos, el número de personas a su cargo, las deudas, etc.

A los seguros de personas se les conoce como seguros de abstracta cobertura de necesidad, en los que la prestación del asegurador consiste en una suma de antemano fijada por el asegurado y cuando se produce el siniestro, se satisface la suma asegurada sin atender a ningún tipo de valoración del daño o la necesidad económica que haya podido tener el asegurado.

En el seguro de vida los factores que influyen en la selección de riesgo son: estado de salud, profesión, aficiones y medios económicos.

Por lo tanto, el seguro de vida cubre la muerte (riesgo) o la supervivencia (ahorro) del asegurado, bien de forma separada o bien mediante cualquier combinación de ambos (mixtos). 

Cuando el seguro de vida cubre el fallecimiento del asegurado lo hace cualquiera que sea la causa de éste, salvo las exclusiones que expresamente se pacten en la póliza.

¿Qué es lo que NO cubre un seguro de vida?

  • Los producidos por conflictos armados.
  • Los derivados de la energía nuclear.
  • El fallecimiento por suicidio del asegurado, si no ha transcurrido más de un año desde la formalización del contrato ( a no ser que se haya pactado otra cosa en las condiciones particulares de la póliza)
  • La participación del asegurado en actos delictivos.
  • Siniestros derivados del consumo de drogas o estupefacientes, no prescritos médicamente.
  • Siniestros ocurridos en las situaciones de extrema peligrosidad previstas en las pólizas: paracaidismo, ala delta, actividades submarinas, etc.
  • Los siniestros que por su magnitud y gravedad sean calificados por el Gobierno de la nación como de “catástrofe o calamidad nacional”.

Hay que considerar que los fenómenos o riesgos de carácter extraordinario estarán cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros hasta el límite por éste descrito y bajo sus propias exclusiones también.

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