Provisión para Prestaciones

La provisión de prestaciones es el importe total de las obligaciones pendientes del asegurador derivadas de los siniestros ocurridos antes de la fecha de cierre del ejercicio. Representan la diferencia entre su coste total estimado o cierto y el conjunto de los importes ya pagados por razón de tales siniestros.

Dentro de este coste se incluyen también los gastos tanto externos como internos de gestión y tramitación de los expedientes, cualquiera que sea su origen, producidos y por producir hasta la total liquidación y pago del siniestro. Esta provisión de prestaciones se integra en las siguientes:

Provisión de prestaciones pendientes de liquidación o pago

Se incluyen en esta provisión los importes de todos aquellos siniestros ocurridos antes del cierre del ejercicio y declarados hasta el 31 de enero del año siguiente, o hasta treinta días antes de que se formulen las cuentas anuales, si esta fecha fuera anterior, formando parte de la misma los gastos de carácter externo inherentes a la liquidación de siniestros y, en su caso, los intereses de demora y todas las penalizaciones legalmente establecidas en las que haya incurrido la entidad.

Esta cantidad deberá conservarse para atender al pago de los siniestros pendientes de liquidación o de pago en el momento de finalizar el ejercicio. El cálculo de la provisión para siniestros o prestaciones pendientes de liquidación o de pago, se debe efectuar separadamente por años de ocurrencia de los siniestros y para cada modalidad de seguro. En el ramo de vida, esta provisión incluirá los capitales, rentas o pensiones vencidas, gastos pendientes de pago derivados de tales prestaciones, así como las participaciones en beneficios que hayan de hacerse efectivas.

En los ramos no vida la provisión estará constituida por:

  • El importe definitivo de los siniestros de tramitación terminada, y se suman los gastos originados por la misma, pendientes solamente de pago.
  • El importe presunto de los siniestros de tramitación en curso o aún no iniciada en la fecha de cierre del ejercicio, incluidos los gastos que su liquidación vaya a dar lugar.

Provisión de siniestros pendientes de declaración

Las entidades aseguradoras tienen la obligación contable de asignar los siniestros al año de su ocurrencia. Normalmente, la mayoría de los siniestros que abren los aseguradores han ocurrido hace unos pocos días, por lo que el siniestro es abierto en el mismo año de ocurrencia. En este caso no se plantearía ningún problema, puesto que el siniestro es asignado al año en curso.

La provisión de siniestros pendiente de declaración deberá recoger el importe estimado de los siniestros ocurridos antes del cierre del ejercicio y no incluidos en la provisión de prestaciones pendientes de liquidación o pago.

El problema surge cuando la entidad aseguradora cierra los libros contables a final de año y éstos deben contener los siniestros del año, siendo probable que exista un siniestro cuya comunicación esté en camino, por lo tanto no se podrá conocer en el momento de realizar el cierre contable y estos siniestros quedarán sin imputarse en el año y sin sus correspondientes provisiones.

Es por esta razón que, aunque no se conozcan la cuantía de los siniestros ocurridos y no comunicados, es necesario crear una provisión que reserve una determinada cantidad para todos estos siniestros ocurridos y no comunicados.

La provisión se dota por el importe estimado, de acuerdo con la experiencia de la entidad, de los siniestros ocurridos en cada ejercicio y que no han sido declarados antes del cierre de las cuentas.

Provisión de gastos internos de liquidación de siniestros

La provisión de gastos internos de liquidación de siniestros deberá dotarse por el importe suficiente para afrontar los gastos internos de la entidad, necesarios para la total finalización de los siniestros que han de incluirse en la provisión de prestaciones tanto del seguro directo como del reaseguro aceptado. Esta provisión es la más importante de las provisiones técnicas y consta de tres elementos o componentes:

  • Provisión para atender la liquidación o el pago de los siniestros ocurridos y declarados.
  • Provisión para atender el pago de los siniestros ya ocurridos pero pendientes de declaración.
  • Provisión para atender todos los gastos de liquidación de los siniestros, tanto los ocurridos y declarados como los ocurridos y pendientes de declaración.

Cada una de estas provisiones tiene sus peculiaridades, problemáticas y procedimientos de cálculo distinto.

La provisión para prestaciones pendientes de liquidación o pago, requiere una valoración individual con independencia de que, adicionalmente la entidad pueda utilizar métodos estadísticos. Esta valoración la realiza el gestor de siniestros y debe responder a una serie de criterios:

  • Proactividad: representa el conocimiento del siniestro por parte del gestor y el saber anticiparse correctamante, con la máxima información posible, a la evolución de las consecuencias.
  • Actualización: partiendo de la proactividad, el gestor actualizará la provisión de un forma permanente hasta su finalización y pago.
  • Prudencia: el gestor valora individualmente pero de forma prudente, sobre todo en los siniestros de responsabilidad civil cuando existe una concurrencia de culpas.
  • Coste in fine: la valoración del siniestro se realiza cuando solamente se considera el coste final del siniestro y esto viene determinado en el momento que se paga.

Además de estos criterios la evaluación individual se basa en el grado de experiencia de los gestores, en el establecimiento de una normativa clara por parte de la entidad, y en un sistema de control eficaz que permite conocer los puntos que merecen alguna adecuación. Para paliar los problemas de valoración individual, se establece una reserva de apertura y se fija un recargo uniforme.

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