¿Qué son los Seguros de Ahorro individuales para caso de vida?


El objetivo de los seguros en caso de vida es el de garantizar un capital o una renta al asegurado si éste está vivo en una fecha o a una edad determinada. Para contratar este tipo de seguro, no es un requisito necesario realizar pruebas médicas porque es el mismo asegurado quien se autoselecciona si sabe que se encuentra en un estado precario de salud. Es decir, que el asegurado desea y cuenta con estar vivo al final de este período para percibir su dinero. La aseguradora, consciente de ello, estipula que los riesgos que asume son menores que comparados con otros productos y lo único que puede hacer es limitar la cantidad de aportación al seguro, aunque existen excepciones.

Hoy día, podemos encontrar en el mercado varios tipos de seguros de ahorro comerciales para vida, aunque la base sigue siendo la misma:

Seguro diferido sin reembolso de primas 

Se le conoce como seguro de jubilación, pero no es ningún plan de pensión. Es un seguro de ahorro puro que sirve para generar un patrimonio o capital destinado principalmente para cuando llegue la hora de la jubilación, independientemente de que la persona perciba su correspondiente paga de la Seguridad Social, o bien, tenga otros seguros de previsión social o incluso otros seguros de vida y/o productos financieros.

Las primas se pagan mientras esté vigente el contrato del seguro, o bien, hasta el fallecimiento del asegurado, si éste ocurre antes de su vencimiento. Para este último caso, las primas satisfechas quedan en poder del asegurador. Como la existencia de riesgo es mínima o casi nula, toda la prima que se paga al asegurador se destina a un fondo de ahorro o reserva matemática. Este dinero acumulado se capitaliza al interés técnico que se fijó en el contrato. El interés máximo que una aseguradora puede proporcionar está fijado por la DGSFP (click aquí para descargar el PDF del BOE) y se publica cada año (por ejemplo, para 2013 fue 3,34% y el 2,37% para 2014).

A su vencimiento, el fondo acumulado o reserva matemática coincidirá con el capital garantizado, por lo que el beneficiario no perderá su opción de cobrar las primas satisfechas. Cabe decir también que, esté seguro permite operaciones con valores garantizados (rescate, anticipo).

Planes individuales de ahorro sistemático (PIAS)

Los PIAS son contratos de seguro de vida en los que las primas pagadas se destinan a constituir una renta vitalicia. Esto tiene una tremenda ventaja fiscal, y es que la rentabilidad que se va generando desde que se contrata hasta que se constituye la renta, está exenta de impuestos tal y como vimos en el ejemplo del post que clasificaba los seguros de vida.

De todas formas, este tipo de seguros de ahorro tienen una serie de limitaciones o requisitos según se vea:

  • El tiempo mínimo desde la fecha de contrato hasta la constitución de la renta será de 10 años.
  • La prima pagada no puede superar los 8.000 € al año.
  • Las primas que se paguen durante toda la vigencia del contrato no podrán superar los 240.000 €.

Planes de Previsión Asegurados (PPA)

Estos seguros, complementos de pensión, garantizan que se percibirá un capital o una renta en el momento de la jubilación tras asegurar un tipo de interés. A su vez, dan cobertura tanto al fallecimiento como a la invalidez si algo ocurriera al asegurado.

Como existe la garantía que se recibirá un capital, y por tanto, habrá una rentabilidad, este tipo de ahorro no estará sujeto a las posibles variaciones de los mercados financieros, y por tanto, se consideran los seguros idóneos para complementar las pensiones de la Seguridad Social.

¿Qué diferencias y similitudes hay entre un PPA y un Plan de Pensiones?

Aunque parezcan los mismo porque cubren las mismas contingencias y su fiscalidad es idéntica, ambos productos difieren bastante si nos adentramos en los pequeños rasgos y características:

  • Un PPA es un contrato de seguro y un Plan de Pensión no lo es.
  • El régimen fiscal y financiero para ambos es el mismo. Tanto los planes de pensiones como los PPA desgravan en sus aportaciones. Es decir, si el beneficio neto de un persona por rendimiento de trabajo es de 35000 EUR anuales y aporta 4000 EUR a su plan de pensión, entonces la base imponible para la renta de ese año será 31000 EUR . A la hora de tributar, los planes de pensiones y los PPA lo hacen por el nuevo IRPF en la escala de rendimiento de trabajo.
  • Tanto los planes de pensiones y PPA solamente se pueden cobrar a partir de los 65 años o en la jubilación (con la única excepción de que la persona padezca una enfermedad grave o tenga un paro de larga duración), mientras que los seguros de vida normales pueden rescatarse a partir del 2º año por tener valores garantizados siempre y cuando dispongan de reserva matemática.
  • A nivel de aportaciones, los planes de pensiones y los PPA están limitados a una cantidad anual que no debe sobrepasar los 10.000 EUR hasta una edad de 50 años y 12.500 EUR si la persona es más mayor. Los seguros de vida, en cambio, no tienen límite de aportación a excepción del PIAS.
  • En una póliza de PPA se especifica claramente y destacada que el contrato es un Plan de Previsión Asegurado.
  • El PPA garantiza un interés que está basado en las técnicas actuariales y que dependen de la solvencia de la entidad. En cambio, en un Plan de Pensiones no existen capitales garantizados ni rendimientos mínimos. Además, los gastos de un plan de pensión mínimamente corresponden al 2,5% (2% de comisión de la gestora y 0,5% del depositario).

Deja tu respuesta