Seguros de vida con participación en beneficios


El seguro de vida aglutina actualmente una diversidad de modalidades que lo hacen complejo a la hora de decantarse por una póliza de este tipo.

Es más, en la mayoría de los casos, es inevitable la ayuda por parte de un mediador especializado que pueda entender correctamente las necesidades del cliente, y a su vez, pueda determinar qué tipo de seguro le será más conveniente según sus características.

Lo primero que debe quedar claro para quién no esté acostumbrado al sector asegurador es que el seguro de vida NO pertenece al ramo salud. No tiene nada que ver.

Mientras que el seguro de asistencia sanitaria cubre aquellos riesgos que afectan a la salud de la persona, el seguro de vida, a pesar de ser un seguro de personas, cubre los riesgos que afectan a la propia existencia de ésta, basándose en dos componentes fundamentales:

  • El componente de riesgo de la persona: muerte
  • El componente de ahorro: supervivencia

A partir de esta premisa, es fácil suponer que existen seguros de vida para casos de supervivencia y seguro de vida para casos de muerte.

Con esta dos distinciones, aparecen múltiples seguros en base a la garantía, duración de la cobertura, tipo de prestación, tipo de pago de la prima y a los propios componentes citados, incluyendo los seguros de vida mixtos (que poseen garantías para caso de muerte, o bien, la supervivencia de la persona al finalizar el contrato, percibiendo así el capital contratado o pactado) y aquellos seguros de vida que se complementan con otros seguros de personas como pueden ser los complementos de accidentes o invalidez.

El factor ahorro e inversión: contratar un seguro de vida como alternativa al banco

Entre todas las modalidades de seguros de vida, son los seguros indexados o revalorizables los que más interés causan entre los ahorradores, tanto si son conservadores moderados o no, o como entre los que desean arriesgar parte de su dinero, es decir, poseen un perfil inversor.

Se dice que son indexados porque la revalorización de la suma asegurada o capital contratado está sometida a un índice que puede variar entre cada aseguradora (IPC, Euribor, Ibex 35, Euro Stoxx 50, CAC 40, DAX 30, etcétera….).

hucha de cerdito

Aunque lo importante aquí es saber que existen seguros de vida que uno puede contratar en un modalidad de incremento fijo sin necesidad de índice (revalorizable pero no indexado) y otros seguros que, pesar de estar sometidos a un índice, tienen garantizado el pago de un capital en un futuro (y si el asegurado fallece, se percibe un porcentaje ya predefinido).

De forma alternativa a todo ello, existe desde hace años un producto particular que combina el seguro de vida con los fondos de inversión y que son los denominados Unit Linked, que son propiamente seguros de vida que destinan su provisión matemática hacia un fondo de inversión a elección del asegurado y que permite cambiarlo de uno a otro según necesidad, aunque no sea propietario de las participaciones.

En este caso, es la Aseguradora la que proporciona al asegurado unidades de cuenta y ésta actúa en su nombre con la gestora o las diversas gestoras de los fondos.

Aquí sí que existe un componente de riesgo en la inversión y que, por supuesto, deberá ser informado previamente de sus características por parte del Asegurador.

¿Qué pasa con el dinero de mi prima del seguro de vida?

Al igual que en otros productos, el dinero de la prima siempre es para pagar el seguro y, aunque el seguro sea similar a un producto de inversión o ahorro, no deja de estar sometido a Ley de Contrato de Seguro, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier póliza.

La Aseguradora, para los seguros indexados para caso de fallecimiento y en base al índice anual (o como lo quiera fijar), establece la diferencia para poder revalorizar, y entonces al siguiente año aumenta en proporción el capital asegurado del seguro de vida o lo emite como un complemento. Si lo hace como una póliza complementaria, la edad del asegurado corresponderá a la que tenga éste en la fecha de revalorización.

En el caso de seguros de vida-ahorro (casos de vida), también indexados y en base a un índice, se garantiza el capital equivalente a las primas pagadas más un porcentaje que corresponde a la revalorización alcanzada en el tiempo que ha transcurrido desde que se hizo efectiva la póliza.

Cláusula de Participación en Beneficios

Dejando a un lado, los seguros de vida revalorizables o indexables, en ocasiones, la Aseguradora nos plantea un producto basado en el ramo de vida pero con una cláusula de participación en beneficios mediante la cuál el asegurado tiene la posibilidad de obtener un rendimiento en su favor gracias a la diferencia positiva que existe entre la previsión que hizo la aseguradora para calcular las primas de sus contratos y la realidad, es decir, la existencia de una fuente de beneficio por parte de la aseguradora que se reparte de forma equitativa entre aquellos asegurados que posean la cláusula citada.

Una de sus características, es que cuando se firma la póliza, no aparecen valores numéricos ni estimaciones de beneficios futuros por parte del asegurador. Simplemente, el asegurado contrata o acepta la cláusula de participación y el modo mediante el cuál percibirá dichos beneficios (esto ya depende del producto comercial).

A diferencia de los seguros de vida antes mencionados, un seguro con participación en beneficios puede satisfacerse en efectivo, o bien, destinarlo a otras ventajas como puede ser una reducción del precio en las siguientes primas sucesivas, aumentar el capital asegurado del seguro o destinar el dinero a contratar seguros complementarios a prima única y sin coste para el asegurado.

Las tres opciones son asequibles y cada una de ellas tiene sus ventajas según la necesidad del cliente.

Por lo general, la forma más apropiada es la de constituir un depósito que va acumulando intereses a lo largo del tiempo y que se entregará íntegro al beneficiario cuando fallezca el asegurado o el contrato llegue a su fin. El beneficiario percibe el capital o renta, y además, se le paga la totalidad del depósito más intereses generados.

¿Cómo obtiene beneficio la Aseguradora?

En otros artículos, hemos expuesto con detalle el tema de las provisiones técnicas como una herramienta fundamental para la estabilidad económica del asegurador. Además, de tales provisiones también existe, o más bien la Ley obliga, a calcular un fondo de garantía y un margen de solvencia para que la entidad cumpla los requisitos exigidos y pueda operar, tanto en España como en la Unión Europea (requisitos que se han visto aumentados con Solvencia II).

En los seguros generales, y más concretamente en los seguros de vida, la entidad aseguradora debe adoptar una base técnica de carácter conservador para con sus asegurados. Para ello, utiliza las denominadas tablas de mortalidad que son el fundamento principal para establecer la tasa de prima, y en definitiva, el total de prima que recaerá sobre cada asegurado. Si bien, existen otros parámetros más complejos para su cálculo, el asegurador también espera obtener un interés sobre las inversiones que realiza con el dinero de las primas de sus asegurados.

Los beneficios que obtiene pueden provenir de diversas fuentes o ser el resultado de una combinación de algunas de ellas:

  • El interés de las inversiones obtenido es superior al previsto, por tanto, se produce un rendimiento (debe recordarse que la diferencia con las entidades bancarias es que las Aseguradoras están sometidas a un estricto control de sus inversiones para evitar cualquier riesgo que produzca pérdidas en las inversiones).
  • En los seguros de vida para caso de muerte, cuando la mortalidad real es inferior a la mortalidad prevista. Como el cálculo de primas está basado en la mortalidad, al no producirse la mortalidad esperada, baja la siniestralidad y, por tanto, al haber menos muertes se satisfacen menos capitales o rentas, según el contrato. En cambio, si se tratase de seguros de vida pero de tipo ahorro (caso de supervivencia del asegurado), pasaría lo contrario ya que al finalizar los contratos con menor mortalidad, deberán satisfacerse más capitales o rentas a los respectivos asegurados.
  • Rescisiones de contrato donde la diferencia entre la provisión matemática y el valor de rescate queda a favor de la entidad.
  • Menores gastos de gestión o impuestos que los previstos inicialmente.
  • Plusvalías como consecuencia de la venta de edificios o inmuebles vendidos a un valor superior del que fueron adquiridos.
  • Operaciones de reaseguro (en algunas operaciones el reasegurador debe pagar una comisión a la entidad cedente, en este caso, la aseguradora)

Como conclusión, las personas o futuros clientes de un seguro de vida deben analizar y valorar muy bien cuáles son sus necesidades respecto a una póliza cuyo ramo posee multitud de características debido al componente de ahorro e inversión de la mayoría de casos.

Como recomendación profesional, existen ciertos productos bancarios que constituyen seguros de vida pero que son publicitados comercialmente como depósitos, en ocasiones, con rendimientos superiores a los normales. Esto es debido a las propias características del seguro cuyos capitales están garantizados. Lo mejor siempre es preguntar antes de firmar y recibir total transparencia ante un contrato de este tipo.

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